🧠 La ESI y el papel del preceptor en su implementación
Guía rápida para acompañar desde tu rol
Hablar de Educación Sexual Integral (ESI) es hablar de respeto, empatía y derechos. Desde la sanción de la Ley N.º 26.150, todas las escuelas del país tienen la responsabilidad de enseñar ESI de forma transversal. Pero no solo en el aula: también en cada espacio donde los estudiantes se forman como personas.
Y ahí entra el preceptor, con un papel fundamental.
El preceptor como figura de confianza
Muchas veces, los chicos se acercan primero al preceptor cuando necesitan hablar. No siempre buscan una respuesta, sino alguien que los escuche sin juzgar.
Tu rol es ser ese referente que acompaña, orienta y, si hace falta, deriva al equipo de orientación o a los docentes.
Implementar la ESI también es estar atento a los comentarios, las actitudes o los conflictos diarios. Cada situación puede ser una oportunidad para reflexionar y educar en valores: respeto, consentimiento, diversidad y cuidado mutuo.
Trabajo en equipo, siempre
La ESI se construye entre todos.
El preceptor no trabaja solo: necesita coordinar con docentes, directivos y orientadores.
Compartir miradas, acordar cómo actuar y mantener la coherencia en los mensajes es clave para que los estudiantes sientan que hay una escuela unida y comprometida.
Educar también con el ejemplo
No hace falta una charla formal para enseñar ESI. Cada gesto, cada palabra y cada forma de resolver un conflicto educa.
Cuidar el lenguaje, evitar prejuicios y fomentar el diálogo son pequeñas acciones que tienen un gran impacto.
Recordá: la ESI se vive todos los días, en los pasillos, en los recreos y en cada conversación.
El preceptor, más que nadie, tiene la oportunidad de mostrar con el ejemplo lo que significa una convivencia basada en el respeto y la empatía.

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